Dolores de tripa al viajar!
Se acerca el verano, planificando las vacaciones, los viajes…A muchos nos ha pasado alguna vez tener problemas gastrointestinales en los viajes, ¿verdad? De hecho, existe lo que se conoce como “diarrea del viajero”: es un problema de tipo infeccioso (un tipo de gastroenteritis) que se da entre viajeros y turistas en algunas ocasiones. En la mayoría de los casos, se produce al tomar agua y/o ciertos alimentos cuando estamos lejos de casa. Parece ser que estas intoxicaciones alimentarias llegan a cuadruplicarse en verano. ¿Y qué es una intoxicación alimentaria? El origen de esta enfermedad suele ser la presencia de ciertos gérmenes dañinos en un alimento: pueden ser bacterias, virus o parásitos. En algunos casos, estas bacterias también pueden producir una toxina en el alimento, y esta toxina puede ser la causa del problema. Puede ocurrir que varias personas coman el mismo alimento contaminado pero sin embargo, una persona enferma y el resto del grupo no. La razón es la siguiente: la cantidad de gérmenes o toxinas que hayamos ingerido y nuestra propia sensibilidad a ellos.
La contaminación de los alimentos puede ocurrir en diferentes momentos: durante el almacenamiento, la manipulación o la organización. El entorno ideal para el crecimiento bacteriano es, por ejemplo, al enfriar lentamente un alimento ya cocinado (es decir, que estaba bien calentado y lo dejamos enfriar); por lo tanto, en estos casos, se recomienda intentar mantener ese alimento caliente.
Por el contrario, si dejamos que un alimento que comemos frío, se caliente (por ejemplo, al mantenerlo a temperatura ambiente o al dejarlo al sol) el entorno para el crecimiento bacteriano será ideal; por lo tanto, se recomienda guardarlo en el frigorífico o el congelador (en función de cuando lo vayamos a consumir). Al comer fuera, los alimentos que nos darán seguridad serán los que estén bien cocinados, y el agua y los alimentos crudos (fruta, ensaladas) debidamente desinfectados; en caso de duda, es mejor no consumirlos.
¿Y cuáles pueden ser los síntomas de este tipo de intoxicación alimentaria?
El tiempo de incubación varía mucho, desde minutos hasta días o semanas después de haber bebido o comido el alimento contaminado, aunque lo común son pocas horas o días. Los síntomas pueden incluir: dolor abdominal, diarrea, fiebre, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, debilidad y fatiga.
Los niños y las personas mayores corren un mayor riesgo de sufrir complicaciones con estas intoxicaciones; también las personas con enfermedades crónicas, las mujeres embarazadas y las personas con un sistema inmunitario debilitado.
La mayoría de las intoxicaciones alimentarias son leves y desaparecen al cabo de unos días (a veces, en 24 horas). Se recomienda evitar alimentos sólidos y los lácteos hasta que desaparezcan los vómitos y la diarrea, y a medida que nos sintamos mejor, estos alimentos se reintroducen gradualmente. Sin embargo, si los síntomas se prolongan, lo más importante es prevenir la deshidratación (la deshidratación es la pérdida de líquidos y electrolitos, es decir, nutrientes y minerales que nuestro cuerpo necesita). En estos casos, los síntomas pueden ser diferentes (y, por supuesto, más graves según el grado de deshidratación): sequedad bucal intensa, sed extrema, somnolencia y fatiga, micción poco frecuente o mucho más oscura de lo habitual, dolor de cabeza, confusión, sensación de mareo y desmayo.
Cuando la deshidratación es leve, es recomendable beber líquidos a sorbos con frecuencia; los caldos y jugos claros mezclados con agua también pueden ser adecuados. Hay que evitar el café y los refrescos carbonatados. Se recomiendan los sueros orales ya que ayudan a reponer los líquidos perdidos ( y contienen sal, azúcar, potasio y otros nutrientes).