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!!No tengo sed!!

 

Muchas veces ocurre que tenemos a alguien al lado que bebe mucha agua y nos planteamos, ¡pero si yo casi nunca tengo sed!
Sí, esto ocurre a menudo, pero la realidad es que todos los seres vivos necesitamos agua. Cierta cantidad de agua ya nos llega a través de los alimentos que tomamos, es decir, el agua que forma parte de su composición. Pero esto no es suficiente para satisfacer nuestras necesidades fisiológicas. Incluso con una dieta rica en frutas y verduras ( son alimentos con alto contenido en agua), beber agua es esencial.
La función más importante de una bebida es proporcionar agua a nuestro cuerpo y puede contener ciertas sustancias disueltas, que puedes ser de dos tipos:
-Nutritivas: vitaminas, minerales, azúcares de los zumos de frutas y verduras. Por ejemplo, en la leche, también hay grasas y proteínas.
-No nutritivas: por ejemplo, alcohol, cafeína o ciertos aditivos (que hay que tomar con moderación para que no sean perjudiciales para la salud).
Pero ¿cuánta agua necesitamos? ¿Y si no tengo sed? Seguramente muchas personas se encuentran en esta situación, ¿verdad? Así es, pero aun así, es necesario beber agua, ya que debemos beber antes de sentir sed, especialmente al realizar actividad física.
Nuestro cuerpo pierde agua constantemente a través de diversos procesos fisiológicos: la respiración, el sudor, la orina, las heces…Para poder compensar estas pérdidas, necesitamos beber suficiente agua, y si es posible, algo más. Se estima que un adulto de 70 kg pierde aproximadamente 2600 ml. Si tenemos en cuenta el agua contenida en los alimentos y la producida como resultado de su metabolización, la pérdida supone unos 1100 ml. Por lo tanto, necesitaríamos otros 1500 ml (1,5 litros) de agua al día. Si hace calor o practicamos deporte, estas necesidades serán mayores.

¿Y cuáles son los beneficios de una correcta hidratación?
-La función renal mejora, obteniendo una cantidad de orina más abundante y clara. De esta manera, los riñones depuran mejor la sangre y eliminan las sustancias de desecho con mayor eficacia.
-El riesgo de cálculos renales será menor.
-Las heces no estarán tan secas y, como resultado, se excretarán con mayor facilidad.
-Aumenta la resistencia en el rendimiento físico, disminuyendo la sensación de fatiga.

Y probablemente, más de uno querrá saber si los refrescos cumplen la misma función. En respuesta a esto, podemos decir que aunque a través de un refresco tomamos agua, no sirven para calmar la sed, ya que su contenido en azúcares y otras sustancias químicas, dejan en la garganta una sensación de necesidad de seguir tomando más liquido y , como resultado, aumenta la sed.
En cuanto a las bebidas carbonatadas, también conviene tener en cuenta que pueden causar irritación estomacal, así que no son lo más recomendable si se tiene problemas digestivos.

Así que, sin duda, lo mejor para la salud y para calmar la sed, es el agua.
El mejor momento para beber uno o dos vaso de agua es al despertar, preferiblemente tibia en lugar de fría. Esto ayuda a eliminar los fluídos y secreciones que quedan en el estómago durante la noche y acelera la función renal.