Problemas digestivos…¿Celiaquía?
¿Problemas digestivos? Para muchos esta situación no es tan extraña, ¿verdad? Diarrea ocasional, muy desagradable sobre todo cuando se presenta con dolores abdominales. La diarrea se caracteriza, además de por tener deposiciones líquidas, también porque se siente una sensación general de debilidad. En este proceso, el agua y los alimentos se acumulan en el intestino delgado y grueso y no son absorbidos debido a una inflamación, por una infección en la pared intestinal, por una alteración en el movimiento intestinal o también cuando aparece un obstáculo en el avance del contenido intestinal. El origen de la diarrea puede ser muy diferente; por ejemplo, por el estrés o por el consumo excesivo de ciertos alimentos (por ejemplo, las ciruelas), por el consumo de alimentos en mal estado o por efecto de ciertos fármacos (por ejemplo, antibióticos). Pero también se puede dar en ciertas enfermedades.
La diarrea aparece cuando hay una irritación en la pared intestinal; puede ser debido a una infección o por la presencia de una sustancia tóxica o venenosa o también por un problema orgánico, por ejemplo, por problemas de absorción en el caso de una celiaquía.
Pero ¿qué es la celiaquía? La celiaquía es un problema autoinmune; el sistema inmunológico reacciona ante el gluten. El gluten es un tipo de proteína presente en el trigo, cebada y centeno. Algunas personas también pueden tener alguna reacción a la avena. Cuando el gluten se degrada, se forma un compuesto llamado Gliadina y esta Gliadina produce una respuesta inmunoactiva causando inflamación y destrucción celular. En esta situación el recubrimiento del intestino delgado queda dañado, por lo que se produce una mala absorción de nutrientes, aumentando así el riesgo de deficiencia nutricional, anemia y osteoporosis. Los síntomas pueden ser muy diferentes, como pérdida de apetito, pérdida de peso, vómitos, diarrea, distensión abdominal, retraso en el crecimiento, dolores de estómago o anemia por falta de hierro. También pueden aparecer otras señales como Dermatitis Herpetiforme, aftas, neruopatías, nefropatías, anemia ferropénica o artritis.
La celiaquía no siempre se detecta o se diagnostica bien porque la sintomatología no siempre es muy específica y a veces los síntomas que aparecen pueden confundirse con pequeños problemas intestinales. Además, muchas veces se piensa que los celíacos tienen que ser de bajo peso, pero no siempre es así. En la actualidad, en general, ante la sospecha de celiaquía, se recomienda realizar un diagnóstico, antes de eliminar el gluten de la dieta. Para ello se realiza un análisis en sangre y, con frecuencia, una biopsia intestinal (dependiendo de las características de cada caso y de los resultados de los análisis).
Al parecer, en estos casos, llevar una dieta sin gluten a lo largo de la vida hace posible que haya una regeneración del intestino delgado. En general, relacionamos el gluten con el pan, los cereales de desayuno, la pasta, pizza, pasteles y galletas. Pero el gluten también se utiliza para dar una mejor estructura a algunos alimentos (salchichas, productos de caldos, sopas y salsas). También las bebidas obtenidas a partir de la fermentación de bebidas malteadas o cereales (por ejemplo, cerveza y algunos licores).
También puede ocurrir que consumamos gluten sin saberlo o sin darnos cuenta, por ejemplo, en las contaminaciones cruzadas. Las personas con celiaquía pueden mostrar una sensibilidad muy diferente al gluten y es recomendable preparar siempre los alimentos sin gluten con utensilios independientes, ya que en algunos casos una pequeña traza puede provocar una reacción.
Hoy en día, la normativa relacionada con el gluten es cada vez más estricta a la hora de etiquetar los alimentos, de forma que si en la producción de un alimento se ha utilizado gluten, debe figurar en el etiquetado; pueden utilizar un símbolo (con forma de grano rayado) , símbolo que las personas con celiaquía conocen muy bien y les resulta de gran ayuda a la hora de elegir productos seguros para ellos.