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Esa grasa oculta

 

Con la llegada de la primavera es habitual que muchas personas empiecen a cuidar su alimentación para perder esos kilos de más que hemos ido cogiendo a lo largo del año. Normalmente, al quitarnos las prendas de abrigo y a medida que se acercan los días de playa y piscina, aumenta la motivación para cuidar nuesto cuerpo. También es cierto que los días son más largos y con más luz, y esto afecta a nuestro estado de ánimo.

A la hora de cambiar nuestros hábitos alimentarios, no solo dependerá de nuestra voluntad, sino que habrá más factores que influyan como puede ser nuestra motivación y las ganas que tengamos de cuidarnos. Sabemos lo importante que es lograr buenos hábitos alimenticios, no solo para perder esos kilos de más, sino también para poder mantenerlos posteriormente. Pero también podemos añadir algo más que nos ayudará como motivación: nuestra salud. ¿Y qué es la salud? Pues bien, la salud no es solo la ausencia de enfermedad, sino también el bienestar físico, psíquico y social, con una capacidad normal para funcionar (sin esfuerzo). Por esta razón, es fundamental llevar una alimentación saludable.

Cuando se presenta un exceso de grasa corporal, hay una parte que se localiza bajo la piel, pero también hay otra parte que se puede localizar alrededor de órganos importantes del cuerpo (grasa visceral), lo que resulta más peligroso para la salud. Diversos estudios han encontrado que hay casos de personas que aún estando delgadas (es decir, con poca grasa subcutánea), sí presentaban grasa visceral (grasa alrededor de hígado, corazón o incluso entre fibras musculares). Parece ser que este tipo de grasa aumenta el riesgo de desarrollar ciertas enfermedades (por ejemplo, hipertensión). Según estos estudios, este tipo de grasa visceral envía señales químicas que causan inflamación; como resultado, se pueden encontrar, entre otras patologías, resistencia a la insulina, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Estos expertos han comprobado que el origen de estos casos está relacionado un estilo de vida no saludable (es decir, una dieta desequilibrada y poca actividad física). Parece ser que en el caso de las mujeres, la mayor parte de grasa tiende a localizarse con más facilidad alrededor de los muslos y las caderas, mientras que en los hombres tiende a ser más visceral. También se sabe que cuando esta grasa se localiza alrededor de las caderas, el riesgo de desarrollar las enfermedades mencionadas, es menor que cuando se trata de una grasa visceral.

Además de la inactividad y una alimentación poco saludable (es decir, con mucha harina blanca, azúcares, grasas trans, grasas saturadas y aditivos artificiales), también hay una determinación genética en la forma en la que se deposita esta grasa corporal.
¿Cómo podemos evitar esta situación? No podemos cambiar nuestros genes, pero sí podemos cambiar nuestra aliemtación y estilo de vida. Las siguientes medidas nos pueden ayudar:
-Aumentar la actividad física: los ejercicios de fuerza que aumentan la muscular también son beneficiosos, ya que tener más músculo hace que el metabolismo sea más eficiente y el riesgo de que esta grasa visceral sea menor.
-Lograr un peso saludable mediante una alimentación saludable y equilibrada, teniendo en cuenta que no todos tenemos las mismas características.
-Evitar grandes fluctuaciones de peso.
-En lugar de harinas blancas y azúcar, consumir más legumbres, cereales integrales, verduras y frutas.
-El pescado azul y los frutos secos son ricos en ácidos grasos omega-3, que son buenos para prevenir la inflamación.
-Consumir grasas saludables, evitando las grasas trans y saturadas.
-Y si logras un ritmo de sueño y descanso adecuado, ¡genial!